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El futuro de las aleaciones ligeras en la industria del transporte

La Unión Europea ha introducido de forma progresiva legislaciones cada vez más restrictivas que limitan tanto la cantidad de emisiones de gases de combustión como de partículas en vehículos ligeros de pasajeros (95 g CO2/km para el 2020). Estas restricciones presentan un gran desafío para la industria del automóvil, ya que debe ser capaz de alcanzar los requerimientos exigidos en un plazo de tiempo relativamente corto.

Dada la relación directa que existe entre el consumo y la masa del vehículo, no es de extrañar que una de las medidas tomadas por los principales fabricantes de automóviles sea la sustitución de materiales tradicionales, como el acero, por otros más ligeros. El aluminio y el magnesio son los más ligeros de los metales estructurales, esto unido a las excelentes propiedades que presentan sus aleaciones y a su buena reciclabilidad, lo sitúa como candidatos excepcionales para su empleo en automoción. Desde el punto de vista de la resistencia a la corrosión, las propiedades del aluminio puro son excelentes, sin embargo la incorporación de elementos aleantes para mejorar el comportamiento mecánico puede reducir considerablemente su resistencia al medio ambiente debido, entre otras razones, a la formación fases secundarias de diferente naturaleza electroquímica. El magnesio, por el contrario, presenta una elevada susceptibilidad a la corrosión en medios agresivos debido a su propia naturaleza activa y su poca tendencia a la formación de películas pasivas de carácter protector.

Actualmente existen diferentes estrategias que buscan superar las limitaciones mencionadas y, al mismo tiempo, seguir mejorando las prestaciones y sostenibilidad de aleaciones base aluminio y magnesio. Éstas se pueden clasificar en tres categorías: (i) desarrollo de nuevas rutas de procesado, como el procesado en estado semisólido que permite obtener microestructuras globulares libres de defectos a bajo coste, (ii) diseño de aleaciones, la incorporación de aleantes minoritarios como el Nd además de refinar la microestructura permite disminuir la intensidad del fenómeno de corrosión galvánica y (iii) tratamientos superficiales, como los recubrimientos basados en la oxidación electrolítica por plasma que destacan por su excelente resistencia tanto mecánica como a la corrosión.